
A pesar de los esfuerzos de la administración de Donald Trump por frenar la transición verde, la capacidad de energía limpia en Estados Unidos alcanzará una cifra récord de 45 gigavatios este año —un 25 % más que el récord anterior establecido en 2024—, impulsada por un aumento exponencial en la demanda de electricidad. Este auge responde principalmente al vertiginoso consumo de los centros de datos de inteligencia artificial, la electrificación de electrodomésticos y el transporte, así como al incremento en los precios mundiales de la energía tras la guerra con Irán. Aunque la legislación aprobada por la administración Trump (OBBBA) recortó los incentivos fiscales e interfirió en el proceso de aprobación de más de 150 proyectos, la existencia de una fecha límite impulsó a los desarrolladores a apresurar la construcción para asegurar los beneficios fiscales antes de su expiración. A esto se suma la ventaja competitiva de las energías solar y eólica, que resultan más económicas y rápidas de instalar en comparación con las plantas de gas natural, con tiempos de desarrollo inferiores a los dos años. Finalmente, las decisiones de los tribunales estadounidenses —que han bloqueado múltiples intentos del gobierno por paralizar proyectos eólicos marinos y terrestres— han permitido que el sector renovable mantenga su acelerado ritmo de crecimiento.
Fuente: Diario Gestión, pág. 22, 25 de agosto del 2026.